La política pequeña

Hace ya unos cuantos años hizo fortuna, seguramente viendo la que se avecinaba, la expresión: “small is beautiful” (lo pequeño es hermoso). Y creo que la sentencia cobra un valor especial en estos tiempos de la globalización en los que urge preservar los valores de cada comunidad, sin despreciar los que compartimos todos los seres humanos. En la era de lo macro, es imprescindible cultivar también lo micro; en el mundo global, es preciso reforzar también lo local.

Y esta idea, que tiene que ver con la economía y la cultura, es especialmente importante cuando hablamos de política. En el siglo de las organizaciones internacionales y los grandes partidos, nuestra condición humana exige un espacio para la pequeña política, la política local, la de nuestras comunidades, la de nuestros municipios.

En la era de lo macro, es imprescindible cultivar también lo micro; en el mundo global, es preciso reforzar también lo local.

Viene esto a cuento de la necesidad de proteger y promover el ámbito político de nuestros pueblos y ciudades como elemento imprescindible para disfrutar de una sociedad plenamente democrática, ámbito que se ve negativamente afectado por la normativa sobre límite de gastos electorales aprobada en 2012 y 2015.

Como hemos puesto de manifiesto en la Federación Navarra de Municipios y Concejos en los últimos meses, las reformas legales introducidas esos dos años suponen, de hecho, la imposibilidad de que las agrupaciones electorales que los vecinos forman en los pueblos y las pequeñas ciudades para concurrir a las elecciones municipales realicen una mínima campaña electoral. Es tan escasa la cuantía que la ley les permite gastar (0,11 euros por habitante), que no les alcanza ni para editar un folleto con sus propuestas electorales o para alquilar un equipo de megafonía para un mitin (por poner dos ejemplos). Además, a partir de estas elecciones, sobrepasar ese límite, aunque sea en un porcentaje escaso, lleva aparejada una multa mínima de 50.000 euros. Imaginen ustedes a cualquiera de sus vecinos o vecinas, miembros de la agrupación independiente de su pueblo, multados en esa cantidad por haber sobrepasado en 200 ó 500 euros el citado límite de gasto porque alquilaron un local para un mitin o imprimieron unos carteles.

Y si estos límites son abiertamente perjudiciales para la democracia local, que por definición tiene uno de sus pilares fundamentales en la votación por la ciudadanía de propuestas e ideas que deben poder hacerse llegar a esta, resultan especialmente ofensivos si tenemos en cuenta que los partidos políticos mayoritarios gozan de un considerablemente más amplio margen de gasto. Las reglas no son iguales para todos.

Meses de trabajo en la FNMC

El hecho es que hace ya unos cuantos meses el Tribunal de Cuentas comenzó a enviar notificaciones a numerosas agrupaciones electorales locales en las que les comunicaba el inicio de actuaciones para clarificar si habían sobrepasado el límite de gasto en su campaña, actuaciones que derivarían después, si se confirmaba este extremo, en las correspondientes sanciones. En total, eran 57 las agrupaciones (y pequeños partidos de ámbito local) afectadas en Navarra y más de 500 en todo el Estado.

Como ya hemos venido informando, la Federación inició entonces distintas actuaciones para intentar dos objetivos: evitar, en la medida de los posible, las sanciones a las citadas 57 agrupaciones, y modificar la legislación para elevar el límite de gasto hasta términos nada cuantiosos, pero razonables. Nos entrevistamos con el Ministerio del Interior, en dos ocasiones con los representantes de Navarra en las Cortes, con la Federación Española de Municipios Y Provincias, con el Delegado del Gobierno en Navarra…, y trasladamos una propuesta de reforma legislativa al Parlamento de Navarra (con cuyos grupos también celebramos encuentros) y a los grupos de las Cortes.

Y, finalmente, de la mano del Parlamento Foral, conseguimos recientemente que se tramitara una reforma legal propuesta por la FNMC, que fue recogida también y presentada en la Cámara Alta por la senadora por Navarra, Idoia Villanueva.

Y en esto vino la convocatoria de elecciones y, por tanto, la disolución de las Cámaras y, consecuentemente, el decaimiento de cuantas iniciativas están tramitando.

Nuestro esfuerzo ha quedado, pues, en el limbo de los justos, aunque lo que no es justo es que unos comicios más los vecinos de nuestros pueblos no puedan hacer una campaña en condiciones en la que transmitir a la ciudadanía su proyecto de pueblo o ciudad.

No nos queda más que esperar que en el nuevo ciclo que se abra el 28 de abril aquellos que tienen la responsabilidad de hacer leyes justas acometan la tarea que ahora ha quedado en suspenso. No se puede penalizar a tantos vecinos voluntariosos que, con un notable coste personal, social y familiar, aceptan el reto de gestionar la vida pública de sus pueblos. No se puede sancionar a esas personas que ya sufragan, tantas veces, de su propio bolsillo, su humilde campaña electoral.

No se puede causar ese daño a la democracia local que es, sin duda, mucho más importante de lo que parece.

Por nuestra parte, desde la Federación seguiremos con nuestro trabajo de asesoramiento y apoyo durante todo el proceso electoral a aquellos vecinos y vecinas que se animen a participar en la vida política de sus pueblos en las próximas elecciones de mayo, así como a resolver el problema actual a las agrupaciones que actualmente se encuentran afectadas por esta injusta situación.

Pablo Azcona Molinet
Presidente de la FNMC

Acerca de Pablo Azcona

Soy alcalde de Lodosa desde 2011. Tengo 38 años. Lo que aquí se puede leer son mis pensamientos y pareceres.

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