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por Pablo Azcona Molinet

Patronales 2018 – Lodosa: Saludo del Alcalde

Saludo del Alcalde

Entre el Martes 31 de Julio y el Domingo 5 de Agosto celebramos las Fiestas de Lodosa, combinando la tradición de honrar a los patronos Emeterio y Celedonio (que son de Marzo) con esa costumbre tan lodosana de adaptar las fechas festivas a cuando mejor las vamos a disfrutar.

“A Lodosa se viene a pasarlo bien”, dicen de toda la vida quienes nos visitan. Con esa idea hemos ido organizando eso que llamamos  “el Año Lodosano”; una agenda lúdica y festiva, cultural y deportiva, gastronómica y participativa que recorre los fines de semana de nuestras 4 estaciones. Y las Fiestas Patronales son por derecho propio de lo más importante del Año Lodosano.

Como Alcalde me toca formar equipo con un nutrido grupo de personas trabajadoras y voluntarias. Preparamos durante muchos meses el Programa, gozamos y nos emocionamos en Fiestas, pero debemos estar atentos para que todo salga bien. A la espera del examen de un público exigente como el lodosano.

Dejadme que os cuente que buscamos innovar sin cambiar aquello que nos viene de toda la vida. He cogido el Programa de Fiestas de 1948 y veo con orgullo y satisfacción que hay bastantes cosas importantes que no cambian, que siguen vigentes hoy 70 años más tarde: La Comparsa de Gigantes y Cabezudos, los Gaiteros, lo religioso y lo pagano, la Plaza de Toros, el Frontón, el Paseo y el Ebro como espacios festivos; y la Banda Municipal, que lanzara el chupinazo en su 90º aniversario.

La innovación para este alcalde consiste en observar, escuchar y ponerme en el lugar de todos los lodosanos y lodosanas. Por una parte para que todo el mundo tenga su hora, su espacio, su festejo. Por otra parte para posibilitar que nuestros colectivos, peñas y asociaciones tengan su espacio y autogestionen su fiesta. Seleccionar mejor los festejos para las personas que menos pueden, como las personas mayores y el público infantil, y dar más cauce a la iniciativa de los jóvenes y colectivos más activos

El “pasarlo bien en Lodosa” va formando parte de nuestra identidad y cumple una importante función social. Tomamos la calle y buscamos espacios comunes; para todos los ambientes, para todas las edades, sin distinción de sexo o ideas, para todos los públicos y para cada público. Un pueblo vivo, que sabe disfrutar porque el año es duro.  Y un pueblo abierto a quienes nos visitan; que ya forman parte de nuestra fiesta, que van disfrutando de nuestro Año Lodosano porque “a este pueblo vienen a pasarlo bien”.

Que nuestras fiestas sean un ejemplo de respeto, tolerancia e igualdad.

Nos vemos en la calle.

Pablo Azcona Molinet.

Mi discurso en el acto de reconocimiento y reparación con motivo del 11 de marzo ‘Día Europeo en recuerdo de las Víctimas del Terrorismo’

Este sábado participé como presidente de la Federación Navarra de Municipios y Concejos – Nafarroako Udal eta Kontzejuen Federazioaren en un acto especial. Es complicado no sonar vacío cuando te diriges a personas que han sufrido tanto dolor. Espero haber estado a la altura. Aquí os dejo mis palabras.


Pamplona 10 de marzo de 2018

Estimadas presidentas del Gobierno y del Parlamento de Navarra, autoridades, amigas, amigos:

Buenos días, egun on.

Es una obligación moral, y a la vez un honor, participar en este acto en el que las instituciones de Navarra expresan una vez más su reconocimiento hacia todas las personas que han sido víctimas del terrorismo en cualquiera de sus formas.

Un acto que celebramos además en el ámbito del Día Europeo en recuerdo de las víctimas del terrorismo, que tanto dolor trae a nuestra memoria. Un acto, en fin, que cobra especial fuerza y singularidad para nosotros, los  representantes políticos, porque nos permite compartir este espacio con quienes habéis sufrido en carne propia esta lacra, y saludaros, y miraros a los ojos, y deciros una vez más que sentimos vuestro dolor y que haremos cuanto esté en nuestra mano para paliarlo y para que nadie más tenga que sufrirlo.

Larga es la historia del terror en nuestra tierra y oscura es la sombra que todavía proyecta sobre nuestra sociedad y que crece aún hoy con nuevos atentados perpetrados por otras manos, pero con la misma sinrazón y la misma crueldad. Y que suma nuevas víctimas a una lista que empieza a parecer interminable.

Víctimas que no siempre han encontrado en la sociedad, o en una parte de la misma, todo el reconocimiento o todo el apoyo que merecían. Por eso, y en representación de las instituciones locales de Navarra, he de expresar aquí, a quienes hoy nos acompañáis, y también al resto de personas que comparten vuestra condición, nuestro reconocimiento, nuestro afecto y nuestro compromiso con la verdad, la justicia y la reparación.

Desde el más profundo respeto, quiero transmitir a todas las víctimas del terrorismo nuestra solidaridad.

Vuestro dolor, de hecho, no es ajeno a nuestras corporaciones locales. Es preciso recordar que hubo días en que los concejales de cualquiera de nuestros pueblos eran objetivo terrorista por la mera condición de sus cargos, y se sucedían los atentados contra la vida o los bienes de muchos de ellos. Personas a las que se negaba el derecho de pasear por las calles de sus pueblos o sus ciudades libres de amenazas y de miedos. Personas que, en algunos casos, pagaron con su vida el precio de la libertad de todos y todas.

Como representantes de las corporaciones locales de Navarra, permitidme recordarlos especialmente. No fueron más víctimas que el resto, pero me corresponde la obligación de traerlos a nuestra memoria y agradezco que se me permita esta licencia.

Actos como el de hoy deben servirnos en primer lugar para reafirmar nuestro compromiso con las víctimas, para expresaros nuestro apoyo y nuestra solidaridad…

Lo hemos venido haciendo. Durante largos años hemos condenado cada acto terrorista, hemos colgado nuestras banderas a media asta, nos hemos plantado en las puertas de las casas consistoriales de nuestros pueblos, hemos recorrido nuestras calles………….. Pero todo ello tal vez fue poco y tal vez fue tarde.

Quizás nuestra sociedad tardó demasiado en manifestar su condena y su apoyo a las víctimas de la única forma que puede hacerse: de forma radical.

Porque esa determinación que ahora manifestamos tal vez pudo acabar antes con el terrorismo de ETA.

Como Schindler en la memorable película de Spielberg, quizás también nosotros debemos reconocer que pudimos haber salvado alguna vida más si nuestra sociedad hubiera sido más firme y hubiera manifestado antes esa firmeza.

Por todo ello, por si alguna vez no sentisteis en tiempos más oscuros todo el aliento y toda la solidaridad que merecíais, os pedimos disculpas.

Por otra parte, este acto debe ser un acto de compromiso, con todos y cada uno de los seres humanos, y con sus derechos. “Todo individuo –dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos- tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad”.

Y asumimos ese credo. Y exigimos su cumplimiento. Y, por tanto, condenamos con toda la claridad y sin resquicios ni matices la violencia terrorista. Nada justifica la muerte de un ser humano; nada justifica la violencia; nadie tiene derecho a ejercerla sobre sus semejantes. Los conflictos (personales, sociales, políticos o ideológicos) han de resolverse por cauces pacíficos.

Y las instituciones tenemos el deber y la obligación ética de contribuir a conseguir una convivencia más justa y respetuosa de todas las ideas, y una democracia más profunda, basada en el derecho a la vida y a la libertad. Contribuir a la educación en valores para las generaciones futuras, así como a erradicar la cultura del ejercicio de la violencia política.

Y, finalmente, este acto nos debe servir para comprometernos con un mundo en paz y libre de violencia. Y para ello, necesitamos de vuestro concurso, el concurso de las víctimas, a quienes no podemos pedir nada, pero de quienes necesitamos tanto.

La tarea alude a la sociedad completa, y más aún a las instituciones. Y, en lo que nos toca, quiero dejar clara nuestra disposición a aportar nuestra colaboración en cuantas acciones nos acerquen a todos y todas a un futuro en paz.

Termino ya mis palabras, pero quiero antes reiterar mi reconocimiento y mi solidaridad a todas las víctimas del terrorismo y mi compromiso con la dignidad y los derechos del ser humano.

[…] quiero reiterar mi reconocimiento y mi solidaridad a todas las víctimas del terrorismo y mi compromiso con la dignidad y los derechos del ser humano

Que no tengan que venir en el futuro otras generaciones reclamando la memoria porque las instituciones de hoy no hemos sido capaces de reconocerla.

Muchas gracias, eskerrik asko.

De trabajo, limpieza y vascos

Es curiosa la percepción que otras personas pueden tener sobre ti. En ocasiones, casi diría que habitualmente, esa percepción puede acercarse a lo que realmente somos, pero en otras, no dejan de sorprendernos. Aún así, no está de más que las valoremos.

Hace unos días un conocido mío de fuera de Lodosa coincidió con un lodosano; no es importante el lugar ni el contexto… fue una casualidad, y entre ellos no se conocían.

Mi conocido no perdió la ocasión de entablar conversación y “romper el hielo”, y ya de paso ver qué opinión le merecía a ese lodosano su alcalde.

“¿Eres de Lodosa? Joe, pues tenéis un alcalde majo…”, éste dejó caer esta frase abierta para ver por dónde respiraba el otro.

“Bueno, está intentando hacernos vascos a todos”, respondió. Mi conocido debió de poner una cara de sorpresa bastante evidente aunque la cosa no quedó ahí. “Además, no hace nada por el trabajo, ni contrata a gente para limpiar el pueblo y así esta”.

La conversación no dio más de sí, pues ese lodosano se sacó un paquete de cigarrillos del bolsillo y salió a la calle a fumar, con lo que dio a entender a mi conocido que no tenía mucho más interés en hablar con él.

Cuando me contaron la conversación, no pude menos que tomármelo en serio: el mensaje no me era ajeno y reflexionando un poco sobre las últimas críticas políticas que se me han realizado desde el ámbito local, lo cierto es que los comentarios del lodosano seguían cierta estructura “lógica”. Me dio a entender que era de esas percepciones que la gente tiene sobre mí como alcalde, y que hay que tenerlas en cuenta.

De los dos mensajes del lodosano, al primero no le veo mucha objetividad, y sí una carga emocional que tiene que ver más con el desasosiego que determinados medios y partidos están metiendo en la política foral, que lo que tiene que ver con la política municipal que se está haciendo en Lodosa desde hace 2 legislaturas. “¿Que estoy intentado hacer vascos a todos?”. Pertenezco a una generación y a una cultura que cree que “cada navarro debe vivir su navarridad como la sienta, sin que nadie tenga que decir a nadie cómo debe sentirla”.

Convivencia natural de sentimientos entre lodosanos y lodosanas que se pudo comprobar en mi primera legislatura en la alcaldía y el examen inexorable de las urnas: 4 años más tarde recibí la confianza de mucha gente lodosana que seguramente optó por otra sensibilidad para la política foral. Y ese mensaje de convivencia de sentimientos que me dieron las urnas lo llevo grabado a fuego, y así va a seguir siendo.

El segundo mensaje, “no hace nada por el trabajo”,  también tiene su miga, porque en este caso se podía haber optado por afirmaciones como “hace poco, no hace mucho, no lo suficiente, no sé lo que hace por el trabajo…”. Pero,  ¿¿nada??

No pretendo enumerar lo que se ha hecho desde la alcaldía por intentar favorecer la empleabilidad, o por la atracción de empresas, o por intentar ayudar a las que ya están. Tampoco pretendo explicar el contexto en el que hemos vivido en los últimos años y las grandes dificultades, y mucho menos mi intención es recordar el punto de partida que me “encontré”… Todo ello serían excusas. Pero eso sí, al menos serviría para que este lodosano corrigiera su expresión o quizás para que se pueda decir “lo que se ha hecho por el empleo”, que objetivamente algo es.

Y por último, “no contrata a gente para limpiar el pueblo, y así está… (sucio)”. En este caso podría dar los datos de las personas que trabajan fijas en la brigada de limpieza, así como el número de contrataciones de refuerzo año tras año, todo ello a través de programas de empleabilidad. Os aseguro que sí, que hay contratadas personas para limpiar el pueblo.

Por tanto, la primera parte de esta última afirmación no parece que se acerque a la realidad.

¿El pueblo está sucio?. Esta es la última pregunta que me hago. La respuesta es que sí, el pueblo está sucio en determinados momentos, a pesar de las campañas de sensibilización, de la inversión en un punto limpio, de los contenedores soterrados (que no permiten sacar la basura de su interior), de la adquisición de la barredora, de los refuerzos de la brigada de limpieza, de la colocación de nuevas papeleras… A pesar de todo ello, nuestro pueblo en determinados momentos está sucio.

Y esta suciedad daña nuestra imagen de Lodosa, una imagen que debemos y podemos relacionar con la calidad (de sus productos, de sus servicios, de su industria, de sus gentes…) y con la sostenibilidad ambiental.

La suciedad en las calles de Lodosa es algo que no nos podemos permitir. Es un problema que como alcalde me preocupa y ocupa, y en este caso, además, es un problema que sin la implicación de nuestra propia sociedad tiene una compleja solución.

Oigo a mis mayores contar que no hace tantos años cada familia lodosana barría su trozo de calle; esa corresponsabilidad metía presión social para que otros no la ensuciaran descuidadamente. Los tiempos cambian y la corresponsabilidad también.

Una Lodosa limpia es una tarea de todos y todas porque es lo primero que se ve cuando alguien llega a nuestro pueblo. Siempre hemos oído que “es más limpio el que no ensucia”, y en eso tenemos una gran tarea por delante. Nos empeñamos en limpiar “el Ebro más bonito de Navarra” -el de Lodosa-, pero sigue habiendo demasiada gente que se empeña en ensuciar.

Como veis, después de analizar las rotundas afirmaciones de un lodosano a un conocido mío, he llegado a la conclusión de que compartimos algunas preocupaciones: trabajo, limpieza del pueblo… seguro que si hablase directamente con él compartiríamos más preocupaciones u objetivos para nuestro pueblo. Dicen que para mejorar algo, primero hay que reconocer lo que está mal. Y os puedo garantizar que soy el primero en reconocerlo, y os invito a que me paréis por la calle o vengáis al despacho a sugerirnos medidas para una Lodosa limpia.

A lo que nunca he aspirado ni aspiraré es “a hacernos a todos vascos”. Nadie me va a decir cómo vivo mi navarridad, y yo no tengo ningún derecho a imponérsela a nadie.

P.D.- Por cierto, mi conocido me comentó que “el lodosano acabó tirando la colilla al suelo”.

Por una visión integral de la memoria

Aquí os acerco el discurso íntegro que en calidad de presidente de la Federación Navarra de Municipios y Concejos pronuncié el sábado 18 de febrero durante el reconocimiento a las víctimas por actos de motivación política provocados por grupos de extrema derecha o funcionarios públicos que, organizado desde el Gobierno de Navarra, tuvo lugar al medio día en el claustro del Departamento de Cultura, Deporte y Juventud.

Estimadas presidentas del Gobierno y del Parlamento de Navarra, amigos, amigas:

Buenos días, egun on.

Es una obligación moral, y a la vez un honor, participar en este acto en el que las instituciones de Navarra RECONOCEMOS públicamente la condición de víctimas de quienes sufrieron, en las últimas décadas, la violencia de los grupos de extrema derecha o de funcionarios públicos. VICTIMAS que han tenido que cargar además durante tanto tiempo con el olvido institucional, cuando no con el estigma de la culpabilidad misma.

Desde mi condición de alcalde y presidente de la Federación Navarra de Municipios y Concejos, siento el deber de compartir con las otras instituciones políticas de nuestra Comunidad este gesto hacia quienes hoy estáis aquí presentes, y a hacia quienes de forma simbólica representáis.

Como ser humano, me siento aludido por valores como la justicia y la solidaridad, valores que presiden, sin duda, este acto. Es una obligación ética para cualquier persona manifestar su solidaridad con aquellos que han sufrido la violencia de sus semejantes.

Desde mi humilde condición de alcalde, pero también desde la dignidad que comparto con vosotros y vosotras como ser humano, quiero expresaros hoy, pues, mi reconocimiento.

Y quiero pediros también que me permitáis estar cerca de vosotros y que aceptéis mi solidaridad.

La violencia no es compatible con la dignidad humana. Tampoco, o menos aún, la violencia por motivos políticos. Y, sin embargo, el arco temporal de la Memoria de las generaciones que aún hollamos esta tierra refleja constantes actos de violencia de origen político.

Las víctimas del 36, las del franquismo, las de ETA o las de la extrema derecha y de algunos funcionarios públicos han sacudido nuestras conciencias sin descanso a lo largo de ya demasiadas décadas.

Ante ello, procuro aplicar un sentido de integralidad a mis valoraciones y a mis actos, integralidad presidida por los derechos humanos y por valores como la solidaridad, la justicia y el respeto democrático a todas las ideas y todas las sensibilidades.

Y una visión integral de la Memoria condena TODAS las violencias, denuncia TODOS los crímenes y reconoce a TODAS las víctimas. A todas a la vez, sí, pero a cada una de ellas en particular, evitando así compensaciones que deformen nuestra conciencia.

Nada justifica la muerte de un ser humano; nada justifica la violencia; nadie tiene derecho a ejercerla sobre sus semejantes. Los conflictos (personales, sociales o políticos) han de resolverse por cauces pacíficos.

Todo individuo –dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos- tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”.

La inmensa mayoría de los ciudadanos creemos en ello. Y pedimos como el poeta vasco Blas de Otero, la paz y la palabra.

Permitidme traer a este discurso, que es sobre todo vuestro, dos casos personales, por cuanto creo que son oportunos.

Pertenezco a una de las familias más azotadas por la violencia de 1936. Los cinco hermanos de mi abuelo y el hijo de nueve meses de uno de ellos fueron asesinados aquel año. Pero la pobreza, el olvido oficial y el llanto en silencio durante más de 40 años no consiguieron que yo recibiera de mis padres y abuelos una gota de rencor o de sed de venganza. Todo lo contrario. He heredado el compromiso contra la DESMEMORIA y por una paz basada en la convivencia y el respeto entre diferentes.

Mi pueblo, Lodosa, es también uno de los municipios que más víctimas tuvo que contar aquellos años. Y sin embargo, todos los miembros de la corporación municipal fuimos capaces de acordar por unanimidad y por encima de nuestras diferencias políticas la condena de todas las violencias y la solidaridad con todas las víctimas. Un acuerdo del que quisiera citar aquí uno de sus párrafos:

“Tenemos el deber y la obligación ética –señala- de hacer una declaración pública que, aunque tardía, permita saldar esta deuda histórica y contribuya a conseguir una convivencia más justa y respetuosa de todas las ideas, y una democracia más profunda, basada en el derecho a la vida y a la libertad. Una declaración que contribuya a la educación en valores para las generaciones futuras, así como a erradicar la cultura del ejercicio de la violencia política”.

Y, por fin, después de tantos años oscuros, vivimos un momento en el que la paz se abre camino en nuestra sociedad. Es un momento esperanzador que no podemos dejar de aprovechar. A todos nos compete trabajar por ello.

No es fácil. Hay muchas heridas muy profundas aún abiertas. Y la paz que queremos construir no puede ser completa si no saldamos cuentas con el pasado, si no nos enfrentamos a él, al pasado cercano y al más lejano, y si no reconocemos TODAS las injusticias perpetradas, y trasladamos a quienes las sufrieron la solidaridad de toda la sociedad.

Porque todavía hay muchas personas con las que convivimos… o con las que ya no convivimos… que no han escuchado lo que tienen derecho a oír, y por las que aún no se ha hecho todo lo que hay que hacer.

Y necesitamos a todos y a todas para alcanzar una paz justa y para poder mirar los días venideros con esperanza y afrontarlos sin estas losas que dañan nuestra dignidad, la de todos.

La tarea que ya estamos acometiendo es una tarea social y colectiva, pero requiere de forma especial del esfuerzo de las instituciones. Y en lo que nos toca, quiero dejar clara nuestra disposición a aportar nuestra colaboración en cuantas acciones nos acerquen a todos a ese futuro en paz.

Y termino ya estas palabras, pero no sin antes reiterar mi reconocimiento y mi solidaridad a TODAS las víctimas que hoy están aquí representadas, y mi compromiso con una sociedad navarra que pueda vivir por fin en paz con su pasado, porque todas las víctimas, de un tiempo más lejano o más cercano, hayan recibido ya la reparación que merecen.

Un compromiso con una sociedad en la que la dignidad y los derechos del ser humano orienten nuestro futuro.

Que no tengan que venir en el futuro otras generaciones reclamando la memoria porque las instituciones de hoy no hemos sido capaces de reconocerla.

Muchas gracias. Eskerrik Asko.

Vídeo institucional del acto de reconocimiento

Cumplir y soñar con Lodosa

No os descubro nada si os digo que las nuevas tecnologías nos ayudan a ordenar nuestra vida, la pública y la privada.

Quienes me conocen bien saben que en mi aplicación para el móvil llevo descargados tres documentos. Dos los llevo desde hace tiempo: el calendario del Club Ciclista para la temporada y el programa electoral con el que LOIU se presentó a las últimas elecciones. El tercer documento lo he sumado recientemente, el PIL (La Ley del Plan de Inversiones Locales que regirá desde 2017 hasta 2019).

Estos tres documentos son actualmente de gran relevancia para mí, y debido a la frecuencia con la que los consulto, me gusta siempre “tenerlos a mano”. Sobre el primer documento, el calendario del club ciclista, no voy a entrar, ya que obedece a mis aficiones en el ámbito privado, pero no podía dejar de enumerarlo porque ciertamente esta ahí,“siempre a mano”. Me permite ordenar mi cabeza y mi cuerpo de manera compartida para estar más fresco para cumplir con mis obligaciones. Si uno está bien, está en mejores condiciones de servir a los demás.

El segundo documento que me acompaña con el móvil es el programa electoral de LOIU para el periodo 2015-2019. Al igual que hice con el programa electoral de LOIU 2011-2015 durante la anterior legislatura, suelo mirarlo muy a menudo. Me sirve para recordar mis compromisos cuando me entran dudas, para presionarme a mí mismo con algunas de las cuestiones pendientes. Y, por supuesto, para marcarme objetivos: “en los próximos meses voy a trabajar sobre esto o lo otro”, o también para ilusionarme con los que hemos realizado: “esto ya esta hecho” me digo. En él, voy viendo temas de lo más diversos, algunos casi “históricos” como el polígono de Cabizgordo, el enlace de la autopista, nuevas parcelas de regadío, la mejora de las piscinas, la promoción de la marca Lodosa, el enlace con el polígono El Ramal, las redes de la Cava, la mejora del centro de salud… Un buen número de cuestiones, la mayoría pendientes de años atrás pero que conviene no perderlos de vista, porque son muy importantes para nuestro pueblo, y necesariamente se han de acometer en más de una legislatura.

El tercer documento, añadido recientemente, es la ley del PIL. Para el común de la ciudadanía esta ley, como otras muchas, pasan desapercibidas, pero para los que estamos gestionando ayuntamientos, es una ley de vital importancia. En ella se contemplan las dotaciones presupuestarias que el Gobierno de Navarra va a destinar a las entidades locales; en este caso 100 millones de euros para los próximos tres años (2017, 2018, 2019), y los requisitos que deben cumplir las solicitudes para las inversiones que se quieran realizar. Desde que soy alcalde de Lodosa, junio de 2011, es la primera vez que desde nuestro Ayuntamiento vamos a poder trabajar en proyectos que pueden llegar a ser financiados a través de este plan de inversiones. Desde luego, tras una legislatura muy complicada desde el punto de vista financiero, esta “novedad” para mí es de gran importancia, sobre todo porque algunos de los proyectos enumerados anteriormente y que citaba del programa electoral de LOIU, tienen muchísimas más oportunidades de convertirse en realidad gracias a la aprobación de esta ley. Y también, no vamos a ocultarlo, porque nuestra Presidencia en la Federación Navarra de Municipios y en la Mancomunidad de Montejurra nos ha permitido estar cerca del diseño y la negociación de esta Ley del PIL. Quedaos con el nombre, que es importante.

Con estos tres documentos “muy a mano”: con los compromisos del Programa, con los “retos” estimulantes que nos permiten soñar con la Lodosa del futuro, y con un “espíritu” tranquilo (al que el deporte me ayuda), que pretende integrar las diferentes formas de querer a Lodosa, nos encaminamos a afrontar los próximos años de gobierno municipal… años especialmente relevantes y ante los que me encuentro, porque no decirlo, especialmente ilusionado. Como me gusta definirlo  “razonablemente optimista”.

Antes de terminar no quiero dejar de mencionar una parte, quizás la mas importante, de la acción municipal que venimos realizando y que es la que queremos; una forma incluyente de hacer política municipal desde la izquierda y el progresismo, sin ataques innecesarios al resto de grupos políticos, que solo generan crispación, y como siempre ofreciendo la “mano tendida”. Esto forma parte de la identidad de LOIU, va en nuestro ADN, y no sabemos ni queremos hacerlo de otra manera.

Hoy toca excursión

Hoy me he venido con un nutrido grupo de jubilados de Lodosa de excursión a tierras burgalesas y alavesas, en concreto hemos visitado Frías y Salinas de Añana.

Visita rojilla

Soy osasunista, esto es así y bien lo saben los que me conocen…

Recuerdo perfectamente los años vividos en la segunda participación de Osasuna en la UEFA , mi primer partido en el Sadar (contra el Logroñés), el 0-4 del Bernabéu (escuchándolo por radio), posteriormente el descenso, el ascenso de nuevo, la final de la Copa (que la viví en el propio Calderón), la semifinal de UEFA y como no, el último descenso…

a6695a5fba0acba2c2bb180734058558Todos estos momentos los viví con intensidad, como osasunista que se precie, pero recuerdo con especial cariño los vividos cuando todavía era un niño, cuando probablemente para mí, que Osasuna consiguiese sus objetivos era algo prioritario… Luego la vida te enseña a relativizar las cosas y tus propias vivencias personales anteponen ante ti otro tipo de prioridades.

Hoy en Lodosa, y gracias a la participación del Colegio La Milagrosa en el Aula Rojilla de la Fundación Osasuna, hemos recibido a una serie de representantes osasunistas, entre ellos los jugadores Oier, Sisi y Merino, me invitaron a participar en el acto y allí que he estado…

Ver a los niños y niñas recibir, escuchar, preguntar a los jugadores de Osasuna, me ha hecho aflorar el sentimiento Osasunista, un poco maltratado en los últimos tiempos y al que le ha venido bien el acto de hoy.

Y qué decir de compartir mesa y sobremesa distendida con los jugadores, patrocinadores, fundación y directivos, todo un buen rato…

Lo dicho, enhorabuena a todos los participantes de la Milagrosa en el Aula Rojilla (alumnado, profesorado, padres y madres), y gracias a la Fundación por hacerme participe de una bonita jornada.

Aupa osasuna!!!!

Balance más que positivo de estos #finesdesemana en torno al #deporte en #Lodosa

Hemos pasado dos fines de semana a tope con los actos deportivos, da gusto ver como Lodosa se vuelca en los actos, un ejemplo de participación y colaboración. Enhorabuena a los que han hecho posible que todo salga bien. Haciendo pueblo, y ya sabéis:

“Para vivir con alegría, haz deporte cada día”.

Ese río Ebro

La Peña y el Ebro acotan Lodosa al norte y al sur. Esto, además de ser una singularidad que marca la diferencia respecto a la mayoría de pueblos riberos, entiendo que a lo largo de los años ha marcado nuestra forma de vida.

Es posible que, al estar acostumbrados a tenerlo ahí, no prestamos mucha atención a nuestro río. De hecho en Lodosa no decimos “río” (al go más propio de los forasteros); decimos “Ebro”. Incluso en el habla popular de nuestros padres y abuelos se dice “al Ebro, del Ebro”; o la expresión del agricultor acostumbrado a la fuerza de sus aguas cuando se describe a un tragón: “Come más que la orilla (del) Ebro”.

No encontraremos en Navarra un “Ebro” tan bonito como el de Lodosa, y tan integrado con sus habitantes. Como esparcimiento lúdico en su espacio urbano para paseos y prácticas deportivas. Y, por supuesto, como padre de su Regadío, que es la fuente histórica de riqueza y trabajo de Lodosa. Puede que suene a bilbainada, pero es verdad.

No es fácil encontrar parques tan característicos como el Medianil o el Ferial, o un remanso de agua como la zona del puente de la Harinera; o en la otra orilla, una zona como las Balsillas. Son espacios naturales que sorprenden gratamente a quien nos visita, y que sabemos disfrutar los que vivimos aquí.

El Ebro en Lodosa es majestuoso, poderoso y hasta navegable como campo de regatas.

Además de su belleza, qué decir de todo lo demás que el Ebro ha dado a Lodosa y a sus gentes a lo largo de la historia. No me voy a poner a repasar obviedades, pero es evidente que gracias a nuestra cercanía al Ebro disfrutamos de nuestros regadíos y de una facilidad de acceso al agua que es la envidia de otros.

Y tanto bueno, no puede estar exento de algún disgusto. Las riadas, o las “crecidas” como nosotros las llamamos, no son ajenas a nosotros. Estamos acostumbrados casi cada año por estas fechas a ver cómo parte del Ferial es ocupado por el cauce. Es típico que muchos de nosotros nos acerquemos hasta el río para ver la “crecida”, entendiéndose como un bonito espectáculo que merece unas fotografías para el recuerdo.

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Imagen de la riada a su paso por Lodosa desde el aire.

Esta vez llevamos un mes poco habitual, en el que el Ebro está acaparando casi toda nuestra atención. Estos días lo vemos como un coloso amenazante capaz de arrastrar lo que se ponga por delante: Las familias que viven en los barrios cercanos al cauce, las empresas del Polígono de El Ramal, o los agricultores de Gobella, llevan 30 días de continua alarma y preocupación por la evolución del caudal.

La primera riada del 1 de febrero y los otros cuatro repuntes han sido avenidas por encima de lo acostumbrado; y esta vez el Ebro y su cauce han decidido quitarnos un poquito de lo mucho que nos dan. Los daños y las molestias ocasionadas son cuantiosas, pero confiamos en que una vez pasada esta situación, todo volverá “a su cauce”, y el propio río irá devolviéndonos a la normalidad.

Respeto a nuestro río

Sin duda, las riadas han hecho florecer una serie de problemas sobre cómo tratamos los ríos y cuáles son las causas de no poder controlar o prever los problemas que cada cierto tiempo nos produce. Esto es un tema que tendrán que ir solucionando las administraciones competentes para ello.

Sin embargo, hay una parte que nos compete a todos, sobre todo a los que más cerca estamos de él. Seguro que ya os habéis dado un paseo por la orilla estas semanas, y si no, os animo a que lo hagáis este fin de semana para que saquéis vuestras propias conclusiones: Es fácil reconocer hasta dónde llegó el nivel del caudal.

Fijaos la cantidad inmensa de residuos que se han ido depositando; residuos de todo tipo que el Ebro nos devuelve enfadado, y que nos deben hacer recapacitar sobre el tratamiento que le damos. Es curioso que nos acordemos del Ebro cuando nos llama la atención con sus “crecidas”, pero deberíamos preocuparnos más por él el resto del tiempo, aunque sólo sea por reconocerle el mérito de todo lo bueno que nos ofrece.

Por cierto, sobre La Peña también habría mucho que reflexionar. Me apunto el tema para otra entrada de Poliki.